Hay caminos horadados por los pies de las personas que los han hollado, por las miles de veces que han sido pisados. Hay caminos que se construyen por orden de las autoridades, dentro de un gran proyecto, para unir dos lugares. Y hay caminos que la naturaleza misma ha creado. Por ejemplo, con la caricia constante de un río, que se ha abierto camino entre las montañas durante miles y millones de años.
Antes de que tú llegaras aquí, la ruta de Lea ha sido un lugar de trabajo: un camino para llevar los productos del caserío a los mercados, para traer vino desde La Rioja y subir pescado de vuelta, para llevar los hierros de las ferrerías al mundo, para moler trigo y producir harina en los molinos… Miles de piernas han caminado de un lado a otro para facilitar la vida de las gentes que lo habitaban.










